Sierra de Collserola

De los tres arrabales de Collserola que pertenecen al distrito de Sarrià-Sant Gervasi, el primero en urbanizarse tal como lo conocemos hoy fue el de los alrededores del Tibidabo. Este sector se había mantenido prácticamente intacto hasta que entre 1868 y 1874 se abrió —no sin dificultades— la carretera de Gràcia a Sant Cugat. Conocida con el nombre popular de Carretera de l'Arrabassada, esta vía supuso una importante mejora en las comunicaciones y generó para muchos jugosas perspectivas comerciales. Así, en pocos años se abrió la veda a la urbanización de la zona a través de edificaciones de distintas escalas: el Hotel Tibidabo (1882); la pequeña ermita de la cima del monte, construida en terrenos cedidos a los salesianos e inaugurada por Don Bosco (1886); el templete-mirador levantado para la reina regente en su visita a la Exposición Universal de Barcelona (1888); el Tramvia Blau y el funicular (1901); la iglesia del Sagrado Corazón (iniciada en 1902); el observatorio astronómico Fabra (1902); el parque de atracciones promovido por Salvador Andreu (1906), etc. El creciente movimiento especulativo de los alrededores del Tibidabo llegó a tales extremos que, en el año 1908, el ayuntamiento compró 16 ha de terrenos en la falda de la montaña para salvaguardarlos de la explotación urbanística. Las obras ya iniciadas, sin embargo, no se detuvieron.

A las transformaciones acaecidas en el Tibidabo rápidamente se sumaron las iniciativas urbanísticas de Vallvidrera. El núcleo de Vallvidrera aparece documentado por primera vez en el año 987 con relación a la existencia de una pequeña capilla. En el siglo xiii se constituyó como parroquia independiente y, desde mediados del siglo xiv, logró una población estable de 21 fuegos que se mantuvo prácticamente intacta hasta finales del siglo xix. En 1890, sin embargo, el término se anexionó a Sarrià y empezó a sufrir la llegada de veraneantes. De la misma manera que el sector del Tibidabo iba urbanizándose, Vallvidrera se pobló entonces de hoteles y torres de descanso y, en 1906, celebró la llegada del funicular.

Pocos años después, a partir de la década de 1910, con el surgimiento de los populares merenderos de Les Planes y la llegada del tren de Sarrià en 1916, comenzarían las incursiones más hacia el interior de Collserola. Este sector se mantuvo como popular zona de recreo hasta los primeros años de la posguerra cuando algunas de sus fincas —como Ca l'Arnús o Cal Rectoret— empezaron a parcelarse y a venderse. Se inició entonces una intensiva fase de urbanización que se caracterizó por el descontrol y la autoconstrucción.

Pero el caótico y turbio crecimiento urbano de esta época no se concentró únicamente en Les Planes. Fue también durante la dictadura franquista cuando muchas de las mansiones unifamiliares de Vallvidrera se sustituyeron por bloques de pisos y se destruyó parte del pequeño patrimonio de torres estivales construidas antes de la Guerra Civil. En los alrededores del Tibidabo también proliferaron las viviendas autoconstruidas.

La larga historia de los túneles de Vallvidrera, que debían conectar Barcelona con el Vallès, se inicia también en esta época. En 1976, sin embargo, las obras se paralizan sine die y no es hasta 1988 cuando finalmente se retoman hasta su inauguración tres años después. La perforación de los túneles y el levantamiento de la célebre Torre de Collserola en 1992 son los dos hitos más recientes en las intervenciones realizadas sobre el pedazo de Collserola que pertenece a Sarrià-Sant Gervasi.