Sarrià

Overview

Mapa

Descripción

Historia

En Sarrià pueden distinguirse claramente cuatro sectores: el casco antiguo, vertebrado en torno a la calle Major de Sarrià; la zona de Can Ponsic, una prolongación del núcleo antiguo por el lado izquierdo que acoge exclusivas fincas y pisos lujosos; la parte baja, que fusiona el núcleo histórico con el resto de la ciudad; y, finalmente, la parte alta, que queda por encima de la Ronda de Dalt y se caracteriza por su orografía montañosa.

  El núcleo histórico de Sarrià: el Sarrià Vell

El núcleo histórico de Sarrià es el sector delimitado por la Ronda de Dalt, la Via Augusta, la Plaça d’Artós, la calle Cardenal Vives i Tutó y la Avinguda de J.V. Foix. Articulado y cohesionado gracias a la calle Major de Sarrià, presenta una trama urbana de casco antiguo, de calles estrechas y placitas agradables que confieren al conjunto un acogedor aire de pueblo, muy sorprendente si se tiene en cuenta que se trata de un barrio más de la capital catalana.

A pesar de la homogénea fisonomía pueblerina del conjunto, el amplio y transitado Passeig de la Reina Elisenda de Montcada parte el núcleo histórico claramente en dos sectores. Ambas porciones cuentan con rincones rurales, pero es la parte baja del Sarrià Vell la que se ha convertido en el foco más cálido y concurrido de Sarrià.

El epicentro se ubica en el cruce del Passeig de la Reina Elisenda de Montcada con Major de Sarrià y sus alrededores, donde se encuentran algunos de los principales elementos identificativos del antiguo municipio. En primer lugar, destaca el conjunto formado por las tres plazas del corazón del barrio: la Plaça de Sarrià, la Placeta del Roser y la Plaça del Consell de la Vila. La Plaça de Sarrià es la plaza mayor. Pese al ruido y el impacto visual que supone el paso por uno de sus márgenes del Passeig de la Reina Elisenda, se trata de un agradable espacio amenizado por los puestos de brocanters (chamarilleros) que se instalan en él los martes y por las paradas de libros de ocasión de los viernes. Fue urbanizada sobre el terreno ocupado por el viejo cementerio de Sarrià, que a mitad del siglo xix se trasladó al actual barrio de Tres Torres.

El espacio está presidido por la Església de Sant Vicenç (Dirección Rector Voltà 5), cuyos orígenes se remontan al siglo x. Ha sido reedificada en varias ocasiones hasta que en 1781 se construyó el actual templo de estilo neoclásico. En el siglo xiv el célebre pintor Jaume Huguet creó para la iglesia un retablo gótico dedicado a Sant Vicente, patrón de Sarrià, que hoy se conserva en el Museu Nacional d'Art de Catalunya.

Frente a la parroquia, al otro lado del paseo de la Reina Elisenda, se encuentra el pequeño Mercat de Sarrià (Dirección Passeig de la Reina Elisenda de Montcada 8), una típica construcción modernista de estructura metálica y obra vista que fue levantada en 1911 y que hoy ameniza la vida comercial del barrio con sus numerosas paradas de alimentación. Can Llansà (Dirección Plaça de Sarrià 12), el caserón señorial del siglo xviii que acoge una de las sucursales de la famosa pastelería Foix, es otro de los enclaves que envuelven y animan la Plaça de Sarrià.

Y pegada a la plaza mayor se encuentra la Placeta del Roser, una diminuta plazoleta que conecta con la sacristía de la parroquia de Sant Vicenç. Resguardada del incesante tráfico del Passeig de la Reina Elisenda, es uno de los pintorescos rincones sarrianencs que cobijan a los niños del barrio para jugar en la calle.

La Plaça del Consell de la Vila es la tercera esplanada más popular del corazón de Sarrià. Como indica su nombre, está presidida por el antiguo ayuntamiento —la Casa de la Vila (Dirección Plaça del Consell de la Vila 7)—, un edificio neoclásico fechado en 1893 que hoy acoge la sede del distrito. Sus terrazas y tranquilidad atraen a niños y mayores por igual y es, además, escenario de los ensayos de los castellers del barrio.

Desde la Plaça de Sarrià desciende el tramo más animado del Carrer Major de Sarrià, la espina dorsal del barrio. Esta calle es el eje sobre el que se organizó la población artesana y menestral que trabajaba al servicio de la burguesía y de las órdenes religiosas del antiguo Sarrià. Ha sido y es el centro de la vida comercial y asociativa del barrio. Tras años de reivindicaciones, los vecinos lograron que la calle se cerrara al tráfico en un tramo importante, una apuesta que sirvió para recuperar el ambiente de pueblo, fomentar las relaciones entre vecinos e impulsar el pequeño comercio. Ahora Major de Sarrià combina colmados, panaderías y comercios tradicionales con modernas tiendecitas de diseño.

Uno de los comercios más emblemáticos de esta vía es la Pastisseria Foix (Dirección Major de Sarrià 57), auténtica institución en Sarrià, tan célebre por sus dulces como por haber criado al poeta J.V. Foix. La corsetería Queraltó (Dirección Major de Sarrià 86), proveedora de la moda de baño más selecta de cada temporada, es otro de los establecimientos con solera de la calle mayor. Finalmente, entre muchos otros comercios, pueden destacarse el Bar Tomàs (Dirección Major de Sarrià 49), con sus legendarias patatas bravas, y el Bar Monterrey (Dirección Major de Sarrià 68), punto de encuentro habitual de los jóvenes de Sarrià, especialmente en las jornadas futboleras.

Las viviendas de Major de Sarrià y las calles colindantes combinan las pequeñas torres antiguas con recientes bloques de pisos que respetan la escasa altura de las fincas originales. La torre de Can Canals-Miralles (Dirección Major de Sarrià 74), construida a principios del siglo xix en estilo neoclásico, es un buen ejemplo de residencia señorial decimonónica. Otro caserón emblemático es la Casa Orlandai (Dirección Jaume Piquet 23), antigua sede del colegio público del barrio que ha sido reconvertida en centro cívico. La Escuela Italiana de Barcelona se asienta también sobre una finca noucentista conocida como la Casa Guarro (Dirección Setantí 10-12) por haber promovido su construcción la familia de industriales papeleros Guarro.

Pero Major de Sarrià no es la única calle con sabor rural. Nombres como Canet, Pedró de la Creu, Passatge Mallofré, Cornet i Mas o la Plaça de Sant Vicenç de Sarrià forman parte de un entramado urbano de callejuelas más próximo al de un pueblo que al de una ciudad. El primer trecho de la calle Canet está flanqueado por una hilera de doce casitas típicas de pueblo, de planta baja y piso, construidas a mediados del siglo xix para los trabajadores de la finca agrícola Canet. La Plaça de Sant Vicenç, totalmente ajena al tráfico de las grandes vías que atraviesan el barrio, es un insólito rincón presidido por una imagen de San Vicente. Algunos viernes y sábados por la noche, esta pequeña placita se convierte en punto de encuentro de la juventud del barrio y en improvisado escenario de botellón, aunque generalmente los jóvenes suelen respetar el descanso vecinal.

El casco antiguo de Sarrià ha logrado mantener su cohesión gracias a la gran actividad de las plazas, el mercado y la calle mayor del barrio. Sin embargo, la construcción del último tramo de la Via Augusta en la década de 1980 no facilitó las cosas. La urbanización de este importante eje circulatorio, además de separar abruptamente Sarrià de Tres Torres —uno de los barrios del antiguo término—, alejó del casco antiguo a dos iconos del viejo Sarrià: los históricos centros docentes pertenecientes a la orden de los jesuitas Col·legi Sant Ignasi (Jesuites de Sarrià, Dirección Carrasco i Formiguera 32) y Institut Químic de Sarrià (Dirección Via Augusta 390).

El paso de la Via Augusta, por otra parte, impuso a los vecinos esta amplia vía rápida rendida al tráfico rodado que, en el lado de Sarrià, dejó como legado las conocidas vores (bordes) del barrio. Eran los solares de los terrenos afectados por el paso del cinturón, algunos de los cuales han presentado durante largo tiempo un lamentable aire de abandono.

  La zona de Can Ponsic

A caballo entre Sarrià y Pedralbes se encuentra la zona de Can Ponsic. Es el sector que queda a la izquierda de la Avinguda J.V. Foix, entre la Ronda de Dalt y la calle Cardenal Vives i Tutó. Con un tejido irregular de amplias calles arboladas, solitarias y exclusivas, la zona de Can Ponsic ha sido urbanizada mucho más recientemente que el casco antiguo. En ella se encuentran algunas de las fincas unifamiliares más lujosas de Barcelona —como las que rodean a la Plaça de Jaume ii— y también grandes bloques de viviendas plurifamiliares de alto standing, ubicados en agradables manzanas abiertas y ajardinadas. La infanta Cristina de Borbón y los Godó, familia propietaria del diario La Vanguardia y del poderoso grupo de comunicación Grup Godó, han sido vecinos de la zona. También se encuentra aquí el consulado de los Estados Unidos (Dirección Passeig de la Reina Elisenda de Montcada 23).

El centro de esta parte de Sarrià está ocupado por la finca que le ha dado nombre: Can Ponsic (Dirección Avinguda J.V. Foix 59), un antiguo palacio residencial que acabó en manos de Josep Maria Ponsic i Barriera, gran terrateniente del barrio. En 1979 pactó con el ayuntamiento una permuta que le permitió vender parte del terreno para hacer pisos y Can Ponsic se convirtió entonces en cuartel de la Guardia Urbana y sede de la Escola Municipal de Música Can Ponsic. Los jardines del antiguo palacio están abiertos al público.

Nuevamente por cesión de la familia Ponsic, desde el siglo xix, este sector de Sarrià alberga el Convent dels Caputxins (Dirección Cardenal Vives i Tutó 2-16). Al margen de la larga trayectoria de esta orden religiosa en Barcelona, el convento de los capuchinos ha pasado a formar parte de la historia reciente de la ciudad por un hecho muy concreto: en marzo de 1966, cerca de 500 estudiantes y profesores de todas las facultades y escuelas de Barcelona, así como invitados intelectuales entre los que se encontraban el escritor Salvador Espriu o el pintor Antoni Tàpies, se reunieron en el convento de los capuchinos de Sarrià para constituir el Sindicato Democrático de la Universidad de Barcelona. Este histórico episodio, conocido como la Capuchinada, es considerado un hecho decisivo en el movimiento estudiantil de oposición al franquismo.

Otros equipamientos emblemáticos de Sarrià que se encuentran en la zona de Can Ponsic son la nueva sede del CEIP Orlandai (Dirección Domínguez i Miralles 1), escuela de titularidad pública y uno de los centros más apreciados por los sarrianencs, y la Escola Frederic Mistral-Tècnic Eulàlia (Dirección Pere ii de Montcada 2-8), de titularidad privada. Y, junto a los centros escolares, también destaca la Clínica Planas (Dirección Pere ii de Montcada 16-18), un prestigiosísimo centro de cirugía plástica y estética que se asienta en una gran finca ajardinada tan exclusiva como los pacientes que la frecuentan.

  La parte baja de Sarrià

Por debajo de la calle Cardenal Vives i Tutó y la Plaça d’Artós se extiende la parte baja de Sarrià, una zona residencial de gente acomodada formada por grandes bloques de pisos de alto standing y que goza de la proximidad de los Jardins de la Vil·la Amèlia y la Vil·la Cecília. Aquí se encuentran calles tan conocidas como Manuel Girona, Francesc Carbonell, Capità Arenes o Benet Mateu, todas ellas asociadas al tranquilo sector que fusiona el casco antiguo de Sarrià con la ciudad.

Los comercios básicos de la zona se encuentran en los alrededores de la Plaça d’Artós, una pequeña placita de forma triangular amenizada por bares con terraza. La calle Major de Sarrià, algo apagada en su primer tramo, nace precisamente aquí.

Vil·la Amèlia y Vil·la Cecília originalmente formaban un único jardín en una finca propiedad de la familia Folch-Girona. Su cesión y apertura al público se hizo en dos etapas, a raíz de lo cual nacieron los dos jardines. El primero, de aire romántico y con agradables sombras, se articula en torno a un estanque. En el recinto de Vil·la Cecília, el caserón señorial de 1909 se reconvirtió en centro cívico —el dinámico Casal de Sarrià (Dirección Eduardo Conde 22-42)— y junto al edificio se habilitaron, bajo un pinar, diversas zonas de juego y deporte. El espacio cuenta con un estanque donde destaca la llamativa y semiabandonada escultura Ofelia ahogada, de Paco López. La adaptación del jardín privado en parque público, larga y costosa, se valió el reconocimiento de los profesionales locales que en 1986 le otorgaron el premio FAD a sus autores.

  La parte alta de Sarrià

La Ronda de Dalt separa bruscamente el núcleo histórico de Sarrià de la parte alta del barrio. Es la zona que se encuentra en plena ladera de Collserola, por lo que en ella predomina la orografía montañosa y el paisaje forestal va ganando terreno a la urbanización consolidada. Es una zona solitaria y la total ausencia de comercio y actividad, además de las grandes distancias que separan un enclave de otro, hacen que aquí sea más recomendable el uso del vehículo que el acceso a pie. De hecho, en este sector de Sarrià las calles se convierten poco a poco en carreteras de pueblo que conducen a pequeños vecindarios encajonados entre los pliegues de la sierra.

El primer gran enclave de la parte alta de Sarrià es el Parc del Castell de l’Oreneta (Dirección Montevideo 45), un extenso parque semiforestal que se despliega en el lado izquierdo del barrio. Cuenta con varias entradas —una de ellas en el vecino barrio de Pedralbes, detrás del monasterio de las clarisas— y está poblado de eucaliptus, pinos, cipreses y otros árboles mediterráneos. El parque dispone de numerosos miradores, zonas de pícnic, mesas de ping-pong y buenas instalaciones para juegos infantiles.

El Carrer dels Esports y el Carrer de Can Caralleu marcan el límite del parque por el lado derecho y conducen, además, a Can Caralleu, uno de los arrabales de Collserola especialmente conocido por el club deportivo homónimo que acoge. Aislado entre Sarrià y Vallvidrera, las primeras casas que se edificaron en este pequeño suburbio eran de autoconstrucción. Hoy, sin embargo, es una zona codiciada por su situación, donde se levantan viviendas unifamiliares y adosadas para gente de alto poder adquisitivo. El centro neurálgico de Can Caralleu lo constituye el complejo deportivo municipal del mismo nombre (Dirección Esports 2-8), que cuenta con piscina y pistas de fútbol, tennis y paddel.

A la derecha de la barriada de Can Caralleu se encuentra la finca del Desert de Sarrià, una gran extensión ocupada por jardines, huertos, árboles fruteros y pequeñas áreas forestales de pinos. La propiedad pertenece a una residencia geriátrica pero, entre 1578 y 1835, fue el emplazamiento sarrianenc del monasterio de los capuchinos. La tradición cuenta que en este paraje nació Santa Eulàlia, co-patrona de la ciudad, hecho que ha envuelto de cierta aura de misterio al popular «desierto».

La parte baja de la finca es rematada por otra conocida propiedad: el Palau dels Marquesos de Sentmenat (Dirección Passeig de Santa Eulàlia 25), una antigua masía que fue reconvertida en palacio y que se encuentra rodeada de hermosos jardines. Actualmente, este caserón de estilo romántico acoge la prestigiosa escuela Eina, especializada en arte y diseño, y dispone de un agradable bar con terraza abierto al público.

Muy cerca de este antiguo palacio, justo por encima de la Ronda de Dalt, se asoman algunos caserones señoriales que se salvaron de la desaparición tras la construcción del cinturón. En la calle Vidal i Quadras —todavía empedrada en algunos tramos— se esconden algunas de las fincas señoriales más espectaculares.

A la derecha del Desert de Sarrià y el Palau dels Marquesos de Sentmenat, finalmente, se extiende una red de calles y carreteritas que se ramifican y encaraman por la sierra de Collserola. En unos casos, conducen a modestos arrabales incrustados en la montaña y, en otros, a lujosas viviendas y equipamientos. La Carretera de Vallvidrera y el final de la Via Augusta, que da acceso a los populares Túneles de Vallvidrera, son las dos vías más conocidas. Aquí se encuentra la estación de los Ferrocarrils de la Generalitat del Peu del Funicular, que enlaza con el funicular que asciende hasta el barrio de Vallvidrera.