La Zona Franca

Lo que hoy se conoce popularmente como la Zona Franca y que aglutina el barrio de la Marina, el polígono industrial y el puerto, hasta 1897 perteneció al municipio de Sants y era conocido como el territorio de la Marina. Se trataba de la zona deltaica del río Llobregat donde predominaba un paisaje agrícola poblado de campos de cultivo, pastos y masías. En la parte costera, se sucedían pequeños poblados de pescadores.

Coincidiendo con la primera revolución industrial, la exigencia de agua y grandes superficies para el blanqueado de tejidos configuró el territorio deltaico de la Marina como uno de los lugares idóneos para la implantación de prados de indianas. Poco a poco, algunas viejas áreas de pastoreo fueron privatizándose y reconvirtiéndose en fábricas, como las del Prat Vermell, Can Nata o el Prat de l'Ase. Y a partir de la década de 1840, en la parte baja de la Marina —casi en primera línea de mar—, empezaron a instalarse industrias de otros sectores, como el de la metalurgia y el de la construcción naval. En 1883, en medio de este escenario mixto de plantaciones y fábricas, se inauguró con gran pompa el célebre hipódromo de Can Tunis, un recinto hípico que se convirtió en un moderno y selecto centro social y deportivo para la capital catalana.

Port y Can Tunis eran en esta época las dos barriadas más importantes de la Marina. Las comunicaciones de la zona, por otra parte, mejoraron ostensiblemente con la construcción de tres grandes ejes: la carretera de la Indústria, que corresponde al actual Passeig de la Zona Franca y que atravesaba los campos hasta las fábricas y el hipódromo; la carretera de Can Tunis, que recorría el Morrot —esto es, la pared de Montjuïc que desciende bruscamente sobre el mar— y que unía la Marina con la ciudad vieja; y, finalmente, la línea ferroviaria del Morrot.

La evolución del territorio de la Marina prosiguió sin cambios radicales hasta la década de 1950, cuando por un lado proliferaron los grupos de viviendas y, por otro, se apostó por la instalación de una zona industrial. Así, ante la acuciante necesidad de vivienda para los barraquistas repartidos por la ciudad, entre 1950 y 1960 la parte alta de la Marina vio surgir los barrios de vivienda social que darían origen a su actual conglomerado de arrabales. Fueron, entre otros, las casas baratas de Can Clos, Polvorí y Vinya, y los grupos de viviendas sociales de Port y Ferrocarrils Catalans. Paralelamente, el régimen franquista eligió la parte baja de la antigua zona deltaica para crear un gran polígono industrial. Fue el Polígono Zona Franca que —con la empresa automobilística Seat como buque insigna— se convertiría en el icono barcelonés del desarrollismo franquista.

Hoy la zona residencial de la Marina va extendiéndose inevitablemente hacia LLobregat y la parte baja del viejo delta va abandonando paulatinamente su actividad industrial para especializarse en servicios logísticos. A pesar de todo ello, los usos y la fisonomía del conjunto no distan mucho del destino que se le asignó al territorio durante el período clave de la dictadura franquista.