El territorio que hoy ocupa Bon Pastor perteneció administrativamente a Sant Andreu de Palomar y Santa Coloma de Gramanet. Y, si bien estos municipios iniciaron su desarrollo industrial durante la primera mitad del siglo XIX, el sector que hoy denominamos Bon Pastor logró mantenerse como zona agrícola hasta 1904. En esta fecha se instaló la primera de las tres fábricas que transformarían la fisonomía del futuro barrio: la empresa de aguas de la Vídua Sala (1904), la de betún y otros productos químicos de Enric Sanchís (1907) y, finalmente, La Maquinista Terrestre y Marítima (1918).

La actividad industrial promovió entonces la urbanización de las primeras zonas residenciales y, de esta forma, en 1925 se levantaron unas pocas viviendas alrededor del torrente de la Estadella y las casas promovidas por el empresario Enric Sanchís, en calles de nuevo cuño como el Carrer del Foc Follet o el Carrer de la Mare Eterna. El camino a Santa Coloma y la Carretera Fiscal eran las dos únicas vías que rompían el aislamiento de los dos arrabales.

Cuatro años después, en 1929, 11 hectáreas cercanas a las fábricas y a los suburbios de la Estadella y de Sanchís fueron elegidas para construir un grupo de casas baratas que alojara a los barraquistas que, atraídos por las obras de la Exposició Internacional de Barcelona de 1929, se habían instalado a vivir en las laderas de Montjuïc. Así se levantaron las Cases Barates del Bon Pastor —oficialmente denominadas como grupo Milans del Bosch—, que han permanecido en pie hasta la década de 2000, y las Cases Barates del Baró de Viver, que en la década de 1990 fueron totalmente sustituidas por bloques de pisos de mejor calidad.

Los años de la posguerra fueron marcados por la llegada en 1940 de Joan Cortinas, el que sería rector de la parroquia durante 42 años. La labor del Padre Botella —así apodado por su afición a reciclar botellas para conseguir dinero para el barrio— no tuvo límite: visitaba a los vecinos que se encontraban presos en la cárcel Modelo; logró que el conjunto fuera bautizado con el nombre de la parroquia; consiguió que Santa Coloma traspasara el territorio a Barcelona; promovió la construcción de una escuela para el barrio, etc. En esos años la Parròquia del Bon Pastor se convertiría en el epicentro social de los núcleos de la Estadella, Sanchís y las casas baratas.

A finales de la década de 1960, crecieron nuevas fábricas y naves industriales —Mercedes Benz, Puig o Henry Colomer, entre otras— que se sumaron a la histórica actividad fabril del barrio y que transformaron por completo lo que quedaba del antiguo paisaje rural. Así nació el Polígon Industrial del Besós, cuya configuración ha definido el Bon Pastor hasta nuestros días. En la década de 1990 La Maquinista Terrestre y Marítima fue derribada y sustituida por un macrocentro comercial. Desde entonces, la actividad industrial del Bon Pastor persiste pero, poco a poco, va dejando paso a las promociones residenciales y comerciales. Sin llegar a los niveles de sospecha especulativa que Poblenou ha alcanzado, Bon Pastor cuenta con tal cantidad de terreno industrial que está llamado a ser una de las próximas gallinas de los huevos de oro de la ciudad. Esperemos que parte de los beneficios reviertan en sus habitantes de toda la vida.