Vall d'Hebron

Antes de 1904, Horta era un municipio autónomo con varios núcleos de población: el más urbano giraba en torno a la parroquia de Sant Joan d’Horta y corresponde al actual barrio de Horta; y el más rural se desdoblaba entre los alrededores de la iglesia de Sant Genís dels Agudells y el área de influencia del desaparecido monasterio de Sant Jeroni de la Vall d’Hebron. Así, el conjunto actual de la Vall d’Hebron —integrado por Sant Genís dels Agudells, Montbau, la Teixonera y el Parc de la Vall d’Hebron— corresponde, en realidad, al área más rural y montañosa del viejo territorio municipal de Horta. Entre 1396 y 1835, este sector vivió al son del centro de monjes jerónimos que le dio nombre. Todo apunta a que el origen del monasterio se debe a un ermitaño de la iglesia de Sant Genís dels Agudells quien, en 1386, obtuvo permiso para instalar un altar portátil en el oratorio que él mismo había construido en plena sierra. Poco después se sucederían las ayudas de la casa real catalano-aragonesa para fundar en aquella ubicación una comunidad jerónima y, entre los siglos XV y XVII, el Monestir de Sant Jeroni de la Vall d'Hebron fue el epicentro de un paisaje rural poblado de masías. Incluso la propia parroquia de Sant Genís dels Agudells pasó a depender del monasterio en 1398. Con la invasión napoleónica, en 1808, los franceses quemaron el monasterio y, aunque fue reocupado posteriormente, los alborotos que trajeron consigo las revoluciones liberales le dieron el golpe de gracia en 1835. Hoy apenas quedan vestigios de la edificación.

En el año 1904 se produjo la agregación del municipio de Horta a Barcelona, hecho que incluía a los territorios de la Vall d’Hebron. Posteriormente, entre 1915 y 1930, se urbanizó la Colònia Taxonera a instancias de Joaquim Taxonera y, casi veinte años después, muy cerca se inauguró el primer núcleo hospitalario de lo que posteriormente llegó a ser el Hospital de la Vall d'Hebron. Pero la fisonomía de este sector del valle de Horta se conservó prácticamente igual hasta que, en las décadas de 1960 y 1970,  el viejo núcleo de Sant Genís vio cómo sus inmediaciones se poblaban de casas autoconstruidas y, en Montbau, Sant Genís y una pequeña porción de lo que hoy es el Parc de la Vall d'Hebron, empezaron a aparecer los polígonos residenciales formados por grandes bloques aislados. Finalmente, en los años previos a 1992, las obras de los Juegos Olímpicos trajeron consigo la apertura de la Ronda de Dalt, la urbanización del complejo deportivo del Parc de la Vall d'Hebron —que hasta entonces había crecido muy desordenadamente— y, poco después, la rehabilitación de las Llars Mundet como campus universitario de la UB.