Vall d'Hebron

La depresión de la Vall d’Hebron es en realidad una parte del gran conjunto del valle de Horta, que fue rebautizado con el nombre del monasterio de Sant Jeroni de la Vall d'Hebron, ya desaparecido. En 1868, sobre esta porción del valle de Horta se construyó la carretera de Cornellà a Fogars de Tordera, cuyo trazado fue adoptado íntegramente para la urbanización de la Ronda de Dalt. Actualmente ya no es el centro monacal el que centraliza la vida de la Vall d’Hebrón, sino la propia ronda que, a su paso por este tramo, recibe el nombre de Passeig de la Vall d'Hebron. Por encima de ella, se despliegan los barrios de Sant Genís dels Agudells y Montbau y, por debajo, la Teixonera y el Parc de la Vall d’Hebrón.

  Sant Genís del Agudells

Sant Genís es un barrio residencial que se encarama sobre la sierra de Collserola a través de la Avinguda del Jordà y las calles Natzaret, Judea y Sinaí, que empalman con nuevas vías a medida que penetran la montaña.

Sobre una trama urbana irregular, formada por carreteritas empinadas y sinuosas, se despliegan las casas autoconstruidas que poblaron la zona con la llegada de inmigrantes del sur de España y los bloques de pisos construidos en la década de 1960 por inmobiliarias y cooperativas. En la parte baja, son aislados y de gran altura, en la parte alta, no superan las cinco plantas y cuentan con fachada única, pues están incrustados en la montaña y han de salvar desniveles muy acusados. En el pasado llegó a desarrollarse un núcleo de chabolas que, posteriormente en 1967, fue desmantelado. A pesar de la baja calidad de la mayor parte de las viviendas, algunas de estas casas gozan de vistas privilegiadas sobre la llanura de Barcelona.

En Sant Genís apenas hay comercios y casi todos los existentes —pequeños y de productos básicos— se concentran en el Carrer de Judea. El centro histórico del barrio, sin embargo, se encuentra lejos de esta calle, en la Parròquia de Sant Genís dels Agudells (Dirección Saldes 3). La iglesia se fundó en el año 931, aunque el edificio actual data de 1571. El conjunto eclesial dispone de templo con campanario, cementerio parroquial —el único no municipal en funcionamiento en Barcelona— y rectoría. Perfectamente conservado, este diminuto rincón rural proporciona algo de personalidad al Sant Genís actual, que nada tiene que ver con el antiguo territorio parroquial que dependió del monasterio de Sant Jeroni de la Vall d’Hebron.

Aunque el verde de Collserola se despliega por detrás del barrio, en el centro de Sant Genís se encuentran los Jardins de Manuel i Arnalot, que disponen de área de juegos infantiles, un estanque, palmeras y buenas vistas. En este parque se encuentra el centro cívico del barrio, conocido como Casa Groga (Dirección Avinguda del Jordà 27).

Los dos equipamientos más representativos de Sant Genís o, por lo menos, los más conocidos entre los barceloneses están ubicados en la parte baja del barrio. En primer lugar, uno de los cinco centros de la ciudad de la Escola Oficial d’Idiomes (Dirección Avinguda del Jordà 18), la escuela pública de idiomas dependiente de la Generalitat de Catalunya.

Y, en segundo lugar, el imponente edificio del Orfanat Ribas (Dirección Passeig de la Vall d’Hebron 93-101), un antiguo orfanato proyectado en 1930 por Enric Sagnier que se levanta majestuosamente ante el antipático cinturón viario. Hasta 1971 funcionó como internado y escuela de niños huérfanos pero, con la decadencia de las entidades de beneficencia, la institución abandonó el centro y el edificio estuvo a punto de sucumbir ante la especulación inmobiliaria. La lucha vecinal lo salvó de la quema y hoy es la escuela pública de secundaria IES Vall d’Hebron. El edificio, de estilo noucentista, está formado por una capilla central con dos pabellones dispuestos simétricamente a cada lado de la iglesia. Una sexta nave conecta perpendicularmente los cinco volúmenes. Una gran escalinata dibuja la magnífica entrada al antiguo orfanato.

  Montbau

Pegado a Sant Genís y situado también por encima de la Ronda de Dalt, se encuentra Montbau. Este barrio es un amalgama de viviendas, servicios y equipamientos muy animado de día pero excesivamente apagado y solitario de noche. Está compuesto básicamente por tres grandes núcleos: la ciudad sanitaria de la Vall d’Hebron, el polígono residencial de Montbau y el campus universitario Mundet.

La Ciutat Sanitària de la Vall d’Hebron es uno de los complejos médicos más importantes de Cataluña. El conjunto se inauguró en 1952 a partir de un núcleo hospitalario y hoy en día es una auténtica ciudad puesta al servicio de la sanidad, con cerca de 20 edificios que incluyen centros docentes, administrativos y laboratorios además de las dependencias hospitalarias. El Hospital Universitari Vall d'Hebron (Dirección Passeig de la Vall d'Hebron 119-129), situado en los primeros puestos del ranking español de calidad científica, centraliza todo el complejo. Otros centros vinculados a la ciudad sanitaria son la Facultad de Medicina de la Universitat Autònoma de Barcelona y el Hospital de Sant Rafael.

Junto al complejo hospitalario, se encuentra el polígono residencial de Montbau, delimitado por las calles Arquitectura y Harmonia. Se trata de una ciudad dormitorio integrada por tres grupos de viviendas construidos en tres fases, entre 1957 y 1965. El grupo central gira en torno al Pla de Montbau, la plaza que concentra unas pocas tiendas de abasto local, como la farmacia, el quiosco o la panadería. Son bloques de pisos bajos, que no superan las cinco plantas. A la derecha de la calle Poesia, se levanta el segundo conjunto, con bloques aislados mucho más altos, que llegan a alcanzar las 14 plantas. Finalmente, por detrás de la calle Vayreda, se despliegan las Cases Blanques: 70 casitas unifamiliares de 4 y 5 habitaciones que se encaraman por la orografía montañosa a través de la calle Ceràmica. Su ubicación junto a un pinar, le da a este pequeño conjunto de casitas blancas cierto aire de agradable urbanización de playa.

A diferencia de otras promociones de viviendas sociales coetáneas, la urbanización de Montbau fue desarrollada por un grupo de arquitectos vinculado al movimiento moderno y el CIAM. Pero, a pesar de la afiliación progresista de sus creadores, Montbau no se ha librado de los grandes bloques aislados, los espacios comunitarios solitarios y las tiendas excesivamente concentradas en una única localización. Sin llegar a los extremos de polígonos similares de Nou Barris u otros distritos, en algunos espacios de Montbau también se perciben el deterioro, la dejadez y el aire de inseguridad.  

Finalmente, a la derecha de la zona residencial de Montbau, se esparcen sobre la montaña diversos equipamientos, entre otros,  centros sanitarios o el polideportivo municipal del barrio. Sin embargo, la instalación que más destaca en este lado de Montbau es el Campus Universitari Mundet de la Universitat de Barcelona (UB, Dirección Passeig de la Vall d'Hebron 171). Animada a diario por el hormigueo de miles de estudiantes, esta ciudad universitaria está emplazada en medio de un bosque y acoge las facultades de Formació al Professorat, Pedagogia, Psicologia y el Institut de Ciències de l’Educació (ICE). El campus Mundet fue inaugurado en 1993, tras una larga remodelación del conjunto residencial y asistencial de la Casa de la Caritat, popularmente conocida como las Llars Mundet. Hoy es un idílico campus universitario que cuenta, eso sí, con un autobús interno para ahorrarle a profesores y estudiantes las pronunciadas cuestas de sus calles.

En el mismo recinto se encuentra el Palau de les Heures (Dirección Passeig de la Vall d'Hebron, s/n, Dirección Harmonia, s/n), sede de la escuela de formación continua de la UB que gestiona la Fundació Bosch i Gimpera. El edificio, de estilo historicista e inspirado en la arquitectura señorial francesa, fue construido entre 1894 y 1898 como palacete residencial para la familia de industriales Gallart. Actualmente, además de funcionar como equipamiento universitario, es el epicentro del gran Parc de les Heures, un hermoso jardín histórico con estanques, hiedras, viñedos vírgenes y zonas forestales.

  La Teixonera

Por debajo de la Ronda de Dalt se encuentran los dos barrios de la parte baja del valle: la Teixonera y el Parc de la Vall d’Hebron.

La Teixonera es una zona residencial de urbanismo compacto que se despliega por la ladera noreste del monte de la Creueta del Coll y se orienta hacia la Ronda de Dalt. Es un barrio modesto, de calles muy empinadas y tortuosas así como grandes desniveles que en algunos casos se salvan con escaleras. Está formado tanto por viviendas aisladas como por bloques de pisos entre medianeras y de poca altura (de 3 a 4 plantas).

Aunque ningún eje organiza claramente el conjunto, el último tramo del Carrer d'Arenys, antes de morir en la ronda, acumula unos cuantos establecimientos —un bar, una zapatería, la estafeta de correos— que permiten considerarla como su modesta arteria comercial y social. De hecho, esta calle hoy acoge dos de las entidades que funcionan como núcleo de la vida social del barrio: la Parròquia de Sant Cebrià (Dirección Arenys 65-66), construida en el año 1961 y que, además de la iglesia, cuenta con biblioteca, locales parroquiales y una pista polideportiva; y el Centre Cívic Teixonera (Dirección Arenys 75) que programa una oferta cultural variada y acoge, además, un centro de ocio infantil.

En el corazón del barrio se encuentra la diminuta Plaça de Taxonera, situada en el cruce de las calles Rossell, Fastenrath y Sant Crispí. Esta placita airea el tupido tejido urbano del barrio y ejerce de punto de encuentro para los vecinos. El resto del barrio es tranquilo

El origen de la Teixonera se debe a Joaquim Taxonera, propietario barcelonés que logró que se aprobara un plan de urbanización para la finca de Can Grau, donde hoy se encuentra el barrio. Así, entre los años 1915 y 1930, se desarrolló una barriada formada por casitas de planta o planta y piso precedidas por un pequeño jardín. La urbanización pasó a ser conocida como la Colònia Taxonera, aunque posteriormente su nombre de desvinculó del apellido del promotor del suburbio y se asoció erróneamente a la madriguera de algún tejón (teixó). La Colònia Taxonera pasó entonces a ser conocida como la Teixonera. La última descendiente de la familia, Eulàlia Taxonera, murió en 1975 y el domicilio familiar se transformó en un centro social dirigido a la gente mayor. Es la Casa dels Taxonera (Dirección Besós 17-19).

El Mercat de la Vall d’Hebron (Dirección Passeig de la Vall d’Hebron), que abastece de productos frescos a la parte montañosa del distrito, se encuentra en la Teixonera. Es un mercado de alimentación pequeño, totalmente orientado a la ruidosa Ronda de Dalt y aislado en un emplazamiento muy poco atractivo. Aun así, los vecinos de Sant Genís dels Agudells, Montbau y la propia Teixonera acuden asiduamente a comprar.

Sin poseer especial valor arquitectónico, el singular edificio de planta semicircular que remata la Teixonera por la parte baja ha pasado también a formar parte de la identidad del barrio. Se trata de la Residència Geriàtrica d'Horta (Dirección Josep Sangenís 75), que anuncia el final de la vieja Colònia Taxonera y el paso a los barrios colindantes de la Clota, el Carmel y Horta. Y, según la división administrativa oficial, es en el Carmel donde se encuentra la Escola Taxonera (Dirección Farnés 60-72), el colegio público del barrio largamente reivindicado por los vecinos y finalmente inaugurado en 1982, siendo una de las primeras escuelas públicas de la hornada de centros escolares de la década de 1980.

El monte de la Creueta del Coll también pertenece oficialmente a otro barrio —el del Coll, en el distrito de Gràcia—, pero el gran parque que corona la colina brinda a los vecinos de la Teixonera una agradable zona verde. Eso sí, para acceder al parque hay que subir empinadas cuestas y todavía es posible ver en sus inmediaciones algunas casas autoconstruidas y destartaladas.

  El Parc de la Vall d'Hebron

El Parc de la Vall d'Hebron es un barrio con nombre de parque que, lejos de parecerse a un prototípico barrio residencial barcelonés, funciona como complejo deportivo. Su perímetro está delimitado por la Ronda de Dalt, la Avinguda del Estatut de Catalunya, la Avinguda del Cardenal Vidal i Barraquer y la Avinguda de Coll i Alentorn.

La gran extensión que ocupa es un paréntesis de silencio y soledad entre el norte de la Ronda de Dalt —animado durante el día por el hormigueo de médicos, pacientes, profesores y estudiantes— y los animados núcleos de Horta y el Carmel. Quien se decide a atravesarlo —ya para ascender a la ciudad sanitaria o al campus universitario, ya para descender a los bulliciosos barrios de la parte baja— se encuentra con amplias y largas calles solitarias que rodean a pistas de tenis, campos de fútbol y rugby, jardines, zonas verdes y algún que otro caserón. En este ambiente, el Parc de la Vall d'Hebron no es nada recomendable por las noches y sí, en cambio, los fines de semana, cuando en las horas de sol se convierte en un animado centro lúdico y deportivo de este extremo de la ciudad.

Casi todos los equipamientos deportivos del parque se concentran en la parte izquierda del barrio y fueron levantados a propósito de la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992. Entre las instalaciones, destacan los Camps Municipals de Rugbi i Futbol La Taxonera (Dirección Coll i Alentorn 18), el Centre Municipal Tennis Vall d'Hebron (Dirección Passeig de la Vall d'Hebron 178-196) y el Pavelló Municipal d'Esports de la Vall d'Hebron (Dirección Passeig de la Vall d'Hebron 166). Este último pabellón —la instalación más célebre del complejo olímpico de la Vall d'Hebron— actualmente es utilizado para competiciones de voleibol y handbol, y cuenta con varias pistas adyacentes de frontón.

Al margen de las obras olímpicas, el Parc de la Vall d'Hebron acoge uno de los equipamientos más populares entre los aficionados a las liguillas de fútbol amateur: la Meiland (Dirección Avinguda de l'Estatut de Catalunya s/n), una ciudad deportiva que organiza campeonatos de fútbol sala y fútbol siete y cuenta con cerca de 800 equipos de futbolistas no profesionales inscritos.

En medio de todos estos centros deportivos, entre el Carrer de Pare Mariana y la Avinguda de Can Marcet, se levantan varios bloques residenciales aislados, rodeados de numerosas zonas ajardinadas y espacios comunitarios. Especialmente destacables son los pisos olímpicos levantados por el célebre arquitecto Carlos Ferrater en la calle Berruguete, que fueron destinados a los periodistas de los Juegos Olímpicos.

En la franja meridional del barrio, destaca la gran manzana ocupada por la finca de la familia Martí i Codolar, hoy en manos de los salesianos. Este gran recinto, delimitado por la Avinguda de Martí i Codolar, la calle Pare Mariana, la Avinguda del Cardenal Vidal i Barraquer y la calle de la Granja Vella, es un oasis rural que gira en torno a la mansión de la Granja Vella (Dirección Avinguda del Cardenal Vidal i Barraquer 1). Nacida como masía y documentada ya en el siglo XV, en 1852 este caserón pasó a manos de la familia Martí i Codolar reconvertido en residencia estival. Fue aquí donde, a instancias del excéntrico banquero Lluís Martí i Codolar, se desarrolló una granja ganadera y agrícola puntera para la época y donde se abrió en 1865 el primer zoo de la ciudad. El edificio actual es un palacete del siglo XIX con fachada de estilo ecléctico afrancesado y jardines con surtidores de agua, estatuas y una densa vegetación. En uno de los lados del jardín se halla el Cigarral de la Santa, un patio castellano sombrío y de aire conventual dedicado en el año 1922 a Santa Teresa de Jesús. La finca es atravesada por el Camí de Sant Genís a Horta que, como su propio nombre indica, se trata de la vía histórica que conducía de la parte alta del valle de Horta hasta el casco urbano. En 1949 la masía de los Martí i Codolar fue cedida a los salesianos quienes, además de un seminario, han instalado en el recinto una residencia y un albergue juvenil (Dirección web www.marti-codolar.net).

Junto a la finca de los Martí i Codolar se encuentra la reconstrucción del legendario Pavelló de la República Espanyola (Dirección Avinguda Cardenal Vidal i Barraquer 34-36), el pabellón realizado por Josep Lluís Sert y Luís Lacasa para la Exposición de París de 1937, en plena Guerra Civil Española. El original albergó el Gernika de Pablo Picasso, la Montserrat de Julio González, El pagès de Joan Miró y la Mercury Fountain de Alexander Calder. Y, aunque esta reproducción no ha tenido la suerte de acoger ninguna de las obras maestras de estos cuatro artistas, hoy funciona como biblioteca especializada en la Segunda República Española, la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición. Enfrente del pabellón destaca el vistoso conjunto escultórico de Claes Oldenberg bautizado como Els Mistos, ya que reproduce a gran escala unas inmensas y chillonas cerillas (mistos) de vara amarilla y fósforo rojo.

Pegada al pabellón se encuentra la masía de Can Travi Nou ((Dirección Jorge Manrique 6-10), un hermoso palacete reconvertido en restaurante. Cuando en la Vall d'Hebron y el conjunto de Horta predominaban las explotaciones agrícolas, Can Travi Nou fue una de las masías más importantes de la zona.