Horta

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Descripción

Historia

El barrio de Horta reparte su territorio entre el sector más urbano que queda por debajo de la Ronda de Dalt y el área verde que se extiende por Collserola. En la parte baja es donde se encuentra el casco antiguo, el eixample de Horta y la urbanización de la Font d'en Fargas, además de la barriada de la Clota. La cadena formada por las calles Passeig de Maragall, Fulton, Horta y Campoamor —que corresponde a la antigua carretera de Horta— organiza este sector. Y es también aquí donde se concentran los comercios del barrio, concretamente alrededor del mercado municipal y de las calles Lisboa, Tajo, Baixada de la Plana y Dante Alighieri.

Al otro lado de la Ronda de Dalt, la parte alta del barrio apenas está urbanizada y destaca sobre todo por el Laberint d'Horta, un bello jardín histórico conocido en toda la ciudad.

  El centro de Horta

El centro de Horta corresponde al casco antiguo del viejo municipio y a la urbanización posterior de sus inmediaciones. Con la Plaça d'Eivissa como epicentro social y el mercado municipal como núcleo comercial, esta zona de Horta está delimitada en la parte alta por las calles Palafox, Chapí y Feliu i Codina y, en la parte baja, por las calles Llobregós y Petrarca.

La Plaça d'Eivissa es el foco de la vida social del barrio. Este espacio, urbanizado en el año 1889, fue la sede del mercado de Horta hasta 1951. Más tarde lo ocupó la terminal de autobuses, que permaneció aquí hasta finales de la década de 1970. Actualmente es una pequeña y agradable plazoleta con bares y terrazas, bancos para descansar, una zona de juegos infantiles y la salida del metro. Uno de los bares más tradicionales del barrio, el Quimet (Dirección Plaça d’Eivissa 10), se encuentra aquí.

La Plaça d'Eivissa centraliza, además, la red de callejuelas del casco antiguo de Horta, muchas de las cuales son peatonales y conservan un sorprendente aire de pueblo. Es el caso del propio Carrer d'Horta, repleto de casitas populares de planta y piso, o de las calles Galla, Rajoler, Sanpere i Miquel, Crehuet, Alt de Mariner y Baix de Mariner. En el cruce de las calles Horta, Chapí y Vent se erige Can Mariner (Dirección Horta 46), una imponente masía de piedra vista del siglo xvii que contribuye a crear el ambiente rural de esta parte del casco antiguo.

Mención aparte merece la Plaça de Santes Creus que, totalmente remodelada, fue la plaza mayor de Horta y todavía conserva el edificio donde se asentaba el ayuntamiento. Es el Antic Casal de la Vila d'Horta (Dirección Santes Creus 8-10), construido ocho años antes de la agregación de Horta a Barcelona y que hoy acoge servicios municipales. En esta agradable plaza se haya una réplica de la Font de Canaletes, la popular fuente de las Ramblas, y dos bares clásicos de Horta: el Can Joanet (Dirección Tajo 6) y el Sant Fost (Dirección Tajo 8).

Más abajo, en el lado opuesto de la calle Tajo, se extiende la trama ortogonal de callecitas que se articulan alrededor de la Plaça de Bacardí. Esta plaza, de planta cuadrada y pequeñas dimensiones, fue urbanizada a finales del siglo xix y hoy, gracias a sus bancos, árboles y bares, es otro de los lugares de encuentro del centro del barrio.

Las calles Lisboa, Tajo, Baixada de la Plana y Dante Alighieri conforman la zona comercial de Horta, que está totalmente centralizada por el Mercat d'Horta (Dirección Tajo 75). Aquí abundan las tiendas de barrio, como las charcuterías, las zapaterías o las pastelerías, y muy cerca se encuentra el legendario Cine Dante, hoy reconvertido en la multisala Cinemes Lauren Horta (Dirección  Passeig de Maragall 415-417).

Debajo de este animadísimo eje comercial se conserva prácticamente intacto el Carrer d'Aiguafreda, un insólito paraje de finales del siglo xix formado por las tradicionales casitas con lavadero donde vivían y trabajaban las bugaderes (lavanderas) de Horta. Entre el siglo xviii y principios del siglo xx, el núcleo urbano de Sant Joan d'Horta se especializó en la lavandería y el curtido de pieles. Incluso se ha llegado a afirmar que, en esta época, prácticamente toda la ropa de Barcelona se lavó en Horta. Hoy, sin embargo, uno de los pocos testimonios que se conservan de esta actividad es el conjunto de casas rurales de la calle Aiguafreda.

  El eixample de Horta

Justamente allí donde acaba el tejido urbano irregular del casco antiguo y empieza el eixample de Horta se encuentra la Parròquia de Sant Joan d’Horta (Dirección Rectoria 1). El templo primitivo, del siglo xi, era la capilla particular de la familia Horta y se encontraba en la finca de Can Cortada, al final de la calle Campoamor. Tras las rebeliones de la Setmana Tràgica de 1909, la parroquia se trasladó a su nueva ubicación, cuyo edificio actual apenas tiene valor arquitectónico.

Y por encima de la iglesia, entre las calles Palafox, Chapí y Feliu i Codina, por un lado, y la Ronda de Dalt por el otro, se extiende el eixample (ensanche) de Horta. Surgido entre las décadas de 1860 y 1910 alrededor de las calles Campoamor, Salses y Feliu i Codina, se trata de una agradable zona residencial, sin comercios, formada por casas unifamiliares o pequeños bloques de pisos de calidad, aislados y rodeados de zonas ajardinadas particulares. Muchas de las edificaciones se construyeron a finales del siglo xix como residencia vacacional para la gente acomodada de Barcelona y en poco tiempo proliferaron las villas y las casitas adosadas de estilo modernista y neoclásico. 

El tejido de calles de casi todo este sector responde a planes de urbanización programados, por lo que la trama urbana es ortogonal y regular. Dos parques —los Jardins de l'Amistad y el Parc de la Unitat— airean la red de calles y proporcionan pequeñas áreas verdes a los vecinos. La vía más emblemática del conjunto es el Carrer de Campoamor, antigua rambla de Can Cortada que se configuró como eje de la primera colonia vacacional, levantada en 1861 como ciudad-jardín y bautizada con el nombre de Les Estires. Hoy el conjunto de viviendas de la calle Campoamor está catalogado y forma parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad. En las calles colindantes —Salses, Eduard Toda, Canigó, etc.— el valor histórico de las edificaciones decae, pero no su calidad ni su agradable emplazamiento.

El Centre Cívic Matas i Ramis (Dirección Feliu i Codina 20), una de las entidades sociales y lúdicas del barrio, ocupa precisamente dos residencias modernistas levantadas en la zona en 1912 por iniciativa de la familia Matas i Ramis. En la misma calle se encuentran los Lluïsos d'Horta (Dirección Feliu i Codina 7-9), el centro parroquial del barrio, que en la década de 1960 se convirtió en un foco importante de teatro alternativo. El edificio actual está fechadao en 1951 y no tiene gran valor arquitectónico, pero esta entidad católica tiene a sus espaldas casi 150 años de historia y todavía es uno de los acicates de la vida cultural del barrio.

Y allí donde nace la calle Campoamor —antes llamada Rambla de Cortada—, por encima de la Avinguda de l'Estatut de Catalunya, se conserva la emblemática masía de Can Cortada (Dirección Avinguda de l'Estatut de Catalunya 57-71, Dirección Campoamor s/n). Hoy es un espectacular caserío de piedra vista que acoge el concurrídísimo restaurante Can Cortada. Sin embargo, esta edificación nació en el siglo xi como fortificación de los señores de Horta, pasando en el siglo xv a funcionar como residencia de barceloneses acomodados y, finalmente, en el siglo xvii, como explotación agrícola. En 1711 la finca fue adquirida por Joan de Cortada, quien le dio el nombre que ha llegado hasta nuestros días.

El ensanche de Horta está rematado por el Passeig de Valldaura. Si en el vecino barrio de la Guineueta —perteneciente al distrito de Nou Barris— este paseo es una calle amplia y solitaria rodeada de inmensos bloques de pisos, a su paso por Horta se convierte en una calle pequeña y mucho más agradable. La villa de Can Baliarda (Dirección Passeig de Valldaura 1-13), escondida tras la frondosa vegetación de la finca donde se encuentra, ocupa gran parte de esta vía. Se trata de un caserón neoclásico, fechado en 1880 y coronado por un esbelto torreón.

  La zona de la Font d'en Fargas

La zona residencial de la Font d’en Fargas está situada debajo del casco antiguo de Horta, entre la calle Llobregós y el monte de la Rovira. Es un extenso territorio que desciende acusadamente desde lo alto de la colina hasta el Passeig de Maragall y la calle Llobregós. Históricamente siempre ha dependido de Horta, aunque recientemente ha sido reconocido por el ayuntamiento como un barrio autónomo y, de hecho, siempre se ha movido a caballo entre los barrios del Carmel, Vilapicina, el Guinardó y Horta.

El conjunto consiste en una agradable urbanización residencial poblada de casas unifamiliares y pequeños bloques de pisos de calidad. El Passeig de la Font d'en Fargas es el eje principal en torno al cual se articula su trama urbana, aunque para la organización del territorio también son importantes las calles de Peris Mancheta y Pedrell. La ausencia de comercios en su interior hace que sus vecinos acudan a comprar al Passeig de Maragall o al centro de Horta o del Carmel.

A pesar de que gran parte de las edificaciones son de construcción reciente, la Font d'en Fargas reúne un espectacular catálogo de casas de principios del siglo xx de estilo modernista, noucentista, neoclásico, clasicista e incluso rural. Especialmente generosas en este tipo de viviendas son las calles Pedrell, Font de la Mulassa o el propio Passeig de Maragall. De hecho, la masía de Can Fargas (Dirección Passeig de Maragall 383-389), que dio nombre a una fuente y al propio arrabal, todavía se levanta imponentemente en una de las aceras del paseo de Maragall. Sus orígenes se remontan al siglo xiii, aunque la edificación actual data del siglo xviii y cuenta con un pequeño jardín de estilo romántico. Sin uso específico desde que murió su última propietaria, hace años que desde la calle se divisa su fantasmal silueta sin que se sepa el futuro que depara al histórico caserón.

En la calle Peris Mancheta destacan también las Cases dels Periodistes (Dirección Peris Mancheta 50-56), un conjunto residencial de reminiscencias noucentistes construido en 1915 por iniciativa de una cooperativa de periodistas barceloneses, gracias a la cual mejoró notablemente la urbanización de la zona. Durante la posguerra, muchas de estas casas se sustituyeron por bloques de pisos. Sin embargo, sí se mantuvo el Casal Familiar (Dirección Passeig de la Font d'en Fargas 40-44), esto es, el antiguo local social de la cooperativa, que se abrió en 1928. Hoy pertenece a la parroquia de la calle Pedrell, pero desde su central ubicación en la Font d'en Fargas, es una de las entidades que dinamizan la vida de la urbanización a través de un teatro, un bar y las actividadaes que programa.

  La parte alta de Horta

Aunque el corazón de Horta corresponde a su zona más urbanizada, también un pedazo de Collserola forma parte del barrio. Es el sector que se despliega más allá de la Ronda de Dalt y que, con la Carretera de Horta a Cerdanyola como eje principal, se caracteriza por la orografía montañosa y el predominio del verde. Sin más viviendas ni tiendas que las de la diminuta zona residencial de la Font d'en Gos, esta gran zona forestal acoge el famoso parque laberíntico y el velódromo olímpico —dos de los enclaves emblemáticos de Horta— y también el cementerio del viejo pueblo y una de las cocheras de autobuses de la ciudad.

El Parc del Laberint (Dirección Passeig dels Castanyers, Dirección Germans Desvalls 21) es el jardín histórico de la antigua finca de la familia Desvalls, marqueses de Llupià y Alfarràs. Los orígenes del asentamiento se remontan a una torre de piedra del siglo xi, aunque el parque es hoy conocido por el conjunto arquitectónico que se empezó a proyectar en 1794 y que está compuesto por un jardín neoclásico, un jardín romántico y la Torre Superior d'Horta, esto es, el palacio neogótico y neoárabe de la familia Desvalls. En la terraza inferior del jardín neoclásico se halla el Laberint d'Horta: el laberinto de cipreses que ha dado el nombre y la fama al parque. En 1967 la familia propietaria cedió el parque al ayuntamiento a través de una permuta y hoy los jardines están abiertos al público.

Con las transformaciones llevadas a cabo por la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992, a Horta le tocó acoger el velódromo destinado al ciclismo de pista de alto nivel. Y así, en 1984, muy cerca del Parc del Laberint, se inauguró el Velòdrom d'Horta (Dirección Passeig de la Vall d’Hebron 205), la primera gran instalación olímpica de la ciudad. Años después, varios de sus equipamientos anexos han sido readaptados para nuevos usos y deportes, pero el edificio mantiene la importancia que su construcción supuso para Horta. En los jardines cercanos al velódromo, Joan Brossa instaló una A gigante al aire libre, Poema Visual característico de la obra del artista y poeta catalán.

En este sector del barrio se encuentra el Cementiri d'Horta (Dirección Scala Dei, s/n) que, construido en 1800 en estilo neoclásico, constituye uno de los nueve cementerios de la ciudad. Muy cerca se emplazan las nuevas cocheras de autobuses de la ciudad y, más allá, se despliega prácticamente intacto el parque forestal de Collserola.

  La Clota

La Clota constituye un mundo aparte en el conjunto del valle de Horta. De ambiente rural y marginal, se trata de un profundo hoyo (clota), hundido entre el Parc de la Vall d'Hebrón y el pueblo tradicional de Horta. Su perímetro es de forma triangular y está delimitado por la Avinguda del Cardenal Vidal i Barraquer, la calle Jorge Manrique, la Avinguda de l'Estatut de Catalunya y el Carrer de Lisboa. El antiguo trazado medieval del Camí se Sant Genís a Horta organiza su pequeña red de callejuelas y culmina en la humilde Avinguda del Marquès del Castellbell. En su territorio es donde confluían los diversos torrentes que, sobre todo en el siglo xix, convirtieron a Horta en reserva de agua y la principal lavandería de Barcelona.

Hoy la Clota es, en cambio, un reliquia rural y pobre de lo que fuera el valle de Horta antes de la explosión inmobiliaria de la época franquista. Así, en su diminuto territorio pueden encontrarse desde edificaciones autoconstruidas a grupos de casas bajas, talleres, tejerías, huertos y pasos estrechos. El conjunto está francamente deteriorado y se enfrenta a un plan de remodelación cuyo principal reto será el de dignificar la vida de sus vecinos conservando la extraordinaria fisonomía rural del conjunto.

Entre el aire rural de sus pasajes y el abandono de muchas de sus casas, destacan dos edificaciones que rememoran lo que la Clota fue. En primer lugar, el pequeño templo románico de la Ermita de Sant Cebrià (Dirección Camí Sant Cebrià s/n) y, en segundo lugar, la Torre Jussana (Dirección Camí Sant Genís a Horta 56-64), uno de los ejemplos más paradigmáticos de las residencias de veraneo que las familias acomodadas de Barcelona construyeron en los alrededores de la ciudad a lo largo del siglo xix. Hoy, esta villa de estilo neoclásico que acoge dependencias municipales se erige, paradójicamente, en uno de los sectores más deprimidos de Barcelona.