Vallcarca

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Descripción

Sobre el trazado del antiguo curso fluvial que formaba el valle que da nombre al barrio discurre la Avinguda de Vallcarca, que hasta hace pocos años era conocida como la Avinguda de l'Hospital Militar. A mitad del barrio, un viaducto salva transversalmente el gran desnivel que dibuja el valle y conecta directamente la Avinguda de la República Argentina y el monte del Putxet con el Passeig de la Mare de Déu del Coll y el monte del Coll. Es el famoso Viaducte de Vallcarca, más conocido como Pont de Vallcarca, que tiene el honor de ser una de las primeras grandes obras de ingeniería civil de la ciudad construidas en hormigón armado (1907-1923).

  La Avinguda de Vallcarca

En Vallcarca, la geomorfología le ha ganado la partida al hombre y no hay calle, eje comercial, edificio o enclave que mitigue la aplastante presencia de la hondonada. Así, el eje principal que por sus dimensiones articula el conjunto no es otro que la avenida que sigue el curso de la antigua riera. En la parte baja, la Avinguda de Vallcarca presenta su tramo más animado. Surge del polémico scalextric de la Plaça de Lesseps, que acoge la mítica Parròquia de la Verge de Gràcia i Sant Josep (Dirección Plaça de Lesseps 25), administrativamente separada del barrio de Gràcia pero responsable del origen del mismo. Junto a ella, la Biblioteca Jaume Fuster (Dirección Plaça de Lesseps 20-22), proyectada por el aplaudido arquitecto Josep Llinàs e inaugurada en 2005, ha logrado crear un nuevo foco de actividad y encuentro social en esta parte del barrio.

El tramo de la avenida que se encuentra entre la Plaça de Lesseps y el Carrer de les Medes es probablemente el eje comercialmente más animado del barrio. Sus tiendas, sin embargo, son pequeños establecimientos de abasto local que se suceden discretamente por los bajos de ambas aceras de la vieja riera. En la esquina de la Avinguda de Vallcarca con el Carrer de Ballester cabe mencionar la presencia del legendario meublé conocido como la Casita Blanca (Dirección Bolívar 2-4). Con casi un lustro de historia, esta casa de alquiler de habitaciones ha sido el escenario de los furtivos encuentros sexuales de barceloneses de todas las profesiones y extracciones sociales, muy especialmente durante su época dorada de la dictadura franquista.

A medida que se avanza por la Avinguda de Vallcarca, las tiendas desaparecen y la vía se convierte en una desangelada cuesta que evoluciona hasta convertirse en un tranquilo barrio residencial.

  El margen izquierdo del valle de Vallcarca

Partiendo la avenida central, los dos márgenes del valle se encaraman costosamente sobre las dos colinas que dibujan la depresión y, a través de sendas redes de calles y callejuelas, le recuerdan constantemente al peatón la difícil orografía del barrio. La Baixada de la Glòria, por ejemplo, llega a alcanzar desniveles de hasta un 35%.

Sobre el margen izquierdo se despliega la parte más urbana del barrio, formada por manzanas cerradas y edificaciones unifamiliares y plurilfamiliares entre medianeras. Es la alargada franja que escala —no sin dificultades— desde la Avinguda de Vallcarca hasta la Avinguda de la República Argentina. Para los vecinos de este sector, la Avinguda de la República Argentina ofrece un eje comercial alternativo al de la Avinguda de Vallcarca, aunque su oferta de tiendas es nuevamente muy discreta y de abastecimiento local.

Y es en esta franja de Vallcarca donde se concentran tres conocidos equipamientos sanitarios de la ciudad. En primer lugar, el Centro Médico Delfos (Dirección Avinguda de Vallcarca 151-161), una clínica privada conocida, entre otras razones, por realizar revisiones médicas a deportistas de élite. El antiguo recinto del Hospital Militar, hoy rebautizado y reconvertido en el Parc Sanitari Pere Virgili (Dirección Esteve Terradas 30), es otra de las instalaciones hospitalarias que forman parte indisociable del paisaje de Vallcarca. Inaugurado en 1945, durante muchos años un inmenso retrato de Franco, de cerámica policromada, presidió su entrada. Hasta 1997 funcionó como hospital militar y en 2002 la Generalitat lo compró al Ministerio de Defensa para reconvertirlo en uno de las parques sanitarios públicos más importantes de la ciudad. Finalmente, un tercer centro se ha incorporado recientemente al conjunto. Es la nueva sede del Hospital Quirón (Dirección Plaça d'Alfons Comín 5-7), otra de las conocidas clínicas privadas de la ciudad que —tras una operación urbanística no exenta de polémica— se ha trasladado desde el barrio de la Salut hasta la parte alta de Vallcarca. Esta zona, por otra parte, está rematada por la Plaça d'Alfons Comín, una gran rotonda rendida a la circulación rodada que encierra el Camp de l'Àliga (Dirección Plaça d'Alfons Comín 1), esto es, el campo de futbol municipal del barrio.

  El margen derecho del valle de Vallcarca

A diferencia del margen izquierdo, a medida que asciende hacia la Ronda de Dalt, el margen derecho de Vallcarca se convierte poco a poco en una silenciosa urbanización residencial formada por agradables viviendas unifamiliares aisladas. Además de las contadas torres decimonónicas y de principios del siglo xx que todavía subsisten, cabe destacar la Casa Barangé (Dirección Plaça de Mons 4), proyectada por Ricardo Churruca Dotres entre 1931 y 1934 bajo los preceptos del racionalismo. La mayor parte de las viviendas, sin embargo, son construcciones recientes levantadas a lo largo de la segunda mitad del siglo xx.

Aunque en este sector los comercios, servicios y empresas brillan por su ausencia, es aquí donde se encuentra La Farigola de Vallcarca (Dirección Sant Camil 29-31), la institución educativa más emblemática del barrio. Este colegio —un buen ejemplo de arquitectura noucentista— fue inaugurado en 1918 y desde sus inicios estuvo vinculado al movimiento pedagógico de la escuela moderna que, en Barcelona, fue liderado por la Escola del Bosc y la Escola del Mar.