La Salut

Overview

Mapa

Descripción

Historia

El principal acceso al barrio se realiza por dos conocidas plazas que flanquean la Travessera. En el lado izquierdo, la Plaça de Lesseps, una encrucijada tristemente célebre por su hostilidad frente al peatón que marca el inicio de la Avinguda de Vallcarca. Y en el lado derecho, la Plaça de Sanllehy —dedicada al que fuera alcalde de Barcelona entre 1906 y 1908 y propietario de fincas en esta zona—, que ejerce de pequeño nodo local al distribuir el tráfico de acceso a la Salut a través de las calles Pompeu Fabra y Mare de Déu del Coll. También desde esta plaza parte el Carrer de Ramiro de Maeztu que, convirtiéndose en la Carretera del Carmel, rodea el monte del Carmel hasta llegar al otro lado de la colina. Esta carretera separa además el barrio de la Salut del barrio de Can Baró, ya en el distrito de Horta-Guinardó.


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  Interior residencial de la Salut

El eje Plaça de Lesseps-Travessera de Dalt-Plaça de Sanllehy marca el inicio de la Salut, esto es, el agradable y pequeño barrio residencial que se encarama por una de las vertientes del monte Carmel hasta culminar en el famosísimo Parc Güell.

Dentro del perímetro definido por estas vías y la colina, se despliega un tranquilo interior residencial de orografía montañosa cuyos dos ejes viarios más importantes son las calles Mare de Déu de la Salut y Larrard. El Carrer de la Mare de Déu de la Salut atraviesa prácticamente todo el conjunto de este a oeste y, aunque apenas tiene comercios, sí que constituye la vía de tráfico rodado más concurrida del barrio. El Carrer de Larrard, en cambio, desciende verticalmente desde el Parc Güell hasta la Travessera de Dalt. Se trata de una agradable calle arbolada repleta de casitas unifamiliares algunas de las cuales han sido transformadas en tiendas de souvenirs dirigidas a los numerosos turistas que a través de esta vía acuden al Parc Güell.

En conjunto, la Salut presenta una mezcla variopinta de paisajes, que van desde las zonas más urbanas y hostiles —cerca de la Plaça de Lesseps y la Travessera de Dalt— a las calles y  los rincones de aspecto más pueblerino. Igualmente variadas son las tipologías edificatorias. En los extremos laterales predominan los bloques de viviendas plurifamiliares —entre medianeras o aislados, de altura media o de gran altura—, construidos sobre todo a partir de la década de 1960. Hacia el centro, en cambio, aparecen las torres unifamiliares de finales del siglo xix y principios del xx, algunas de ellas muy modestas y otras más ostentosas e imponentes. Mención especial merecen la Casa Tusquets (Dirección Travessera de Dalt 45-61), que constituye un excepcional ejemplo de masía de finales del siglo xviii, y la Casa Vilaró (Dirección Avinguda del Coll del Portell 43-67), considerada como el primer edificio racionalista construido en Barcelona con una clara actitud moderna. Fue proyectado entre 1929 y 1930 por Sixt Illescas.

En el extremo izquierdo del barrio, camuflado como un bloque más dentro de una manzana de casas, se encuentra en tristón Mercat de Lesseps (Dirección Verdi 200), un edificio reciente (1974) y falto de encanto que se encuentra en las antípodas de las singulares y bellas lonjas de alimentación decimonónicas de Barcelona. Aun así, su oferta de alimentos es un acicate para la vida comercial de este sector del barrio.


 

 

  Equipamientos singulares

Incrustados en esta trama se encuentran los equipamientos que han contribuido a conformar la personalidad de la Salut. Uno de los más conocidos es el Club de Tennis la Salut (Dirección Mare de Déu de la Salut 75), que ocupa una importante parcela de la parte baja. En 1895 Antoni Maria Morera transformó la finca de Can Xipreret en el Parc de la Salut y la antigua masía de la propiedad pasó a ser el Hotel del Parc. Poco después, en plena euforia por la práctica del fútbol y del tennis, el parque fue transformado en el elitista Salut Sport Club (1902), un centro dedicado a la práctica de los deportes de moda cuya afición se iniciaba en esos momentos. Actualmente, aunque la ciudad dispone de equipamientos deportivos más selectos, el Club de Tennis la Salut continúa en funcionamiento y todavía conserva parte del carácter exclusivo con el que nació. Cerca del emblemático club, en plena Carretera del Carmel se encuentra el complejo deportivo municipal de Pau Negre-Can Toda donde desde 1972 se asienta el Club Natació Catalunya (Dirección Ramiro de Maeztu 25). Fundado en 1931 y recientemente renovado, se trata también de uno de los clubs de natación históricos de la ciudad de Barcelona.

Pero junto a las instalaciones deportivas, los centros religiosos son asimismo parte indisociable del actual paisaje de la Salut. El propio origen del barrio, sin ir más lejos, se achaca a la Capella de la Salut (Dirección Mare de Déu de la Salut 42-44), una pequeña capilla esquinera, mezcla de estilo neogótico y neoclásico, fundada en 1864 por Antoni Maria Morera que hoy pasa prácticamente desapercibida entre los bloques de pisos de la calle donde se encuentra. En la parte baja del barrio, una extensa parcela es ocupada por el Reial Santuari Sant Josep de la Muntanya (Dirección Avinguda del Santuari de Sant Josep de la Muntanya s/n). Este santuario fue construido en 1895 y hoy alberga un centro residencial de atención educativa a menores. Finalmente, en la década de 1940 se trasladó al barrio el centro asistencial de ayuda de los enfermos físicos y psíquicos más desprotegidos, fundado por el jesuita Jacint Alegre y conocido como el Cottolengo del Pare Alegre (Dirección Carretera del Carmel 13). Capilla, santuario y cottolengo son hoy tres de los iconos más representativos de la Salut.

  El Park Güell

Ahora bien, ningún equipamiento supera en fama ni en número de visitas al celebérrimo Park Güell (Dirección Olot 1-13), obra del no menos famoso arquitecto Antoni Gaudí. Inaugurado en 1922, este parque de descarado estilo modernista recibe a diario la visita de miles de turistas y dinamiza la vida de un barrio que, de lo contrario, sería totalmente apacible y desconocido incluso entre los propios barceloneses.

En el año 1899 Eusebi Güell compró la finca de la masia de Can Muntaner para construir en ella una ciudad-jardín según el modelo anglosajón. El proyecto, encargado a Antoni Gaudí y ejecutado entre los años 1900 y 1914, fue un fracaso económico y Güell acabó vendiendo la finca al ayuntamiento como parque municipal.

Gracias a ello, la ciudad dispone de un insólito jardín forestal donde los algarrobos, los pinos y las palmeras conviven en perfecta armonía con la arquitectura de Gaudí. Además de poder observar la famosa sala de las cien columnas, los bancos elaborados con la técnica del trencadís o la salamandra que preside una de las entradas al parque, el Park Güell permite también descubrir el trabajo de Gaudí como urbanista. Así, la conversión de esta finca rocosa y llena de desniveles en una ciudad-jardín incluía caminos, escaleras, accesos e incluso un mercado y una plaza mayor. El conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984. Y junto al legado de Gaudí, el Park Güell todavía conserva la masía de Can Muntaner, rehabilitada como escuela.

Un dragón humano custodia la entrada del Parc Güell
Un dragón humano custodia la entrada del Parc Güell