Gràcia es como un pueblo y, todavía más, un pueblo advenedizo. Con todo lo bueno y todo lo malo que tienen ambos calificativos: es pequeña, autónoma, acogedora, festiva, espontánea, autosuficiente e inquieta, pero también es cerrada, suspicaz, tradicional, susceptible, pesetera, insistente y quejica. Y como ocurre en los entornos rústicos de (auto)proclamado encanto, Gràcia está siendo víctima de su propia fama: es el barrio de moda al que huyen los modernos que ya no soportan Ciutat Vella, el barrio que prefieren los estudiantes que se trasladan a la capital a cursar la carrera y el barrio que las familias jóvenes eligen para vivir.

A través de la estructura irregular y al mismo tiempo coherente de su trama urbana —que está configurada por una red de calles estrechas y pequeñas plazas— el barrio parece haber logrado una síntesis perfecta entre lo mejor de un casco antiguo y lo mejor de un ensanche. Su territorio corresponde a las circunscripciones administrativas de Vila de Gràcia y Camp d’en Grassot-Gràcia Nova. Los barceloneses, sin embargo, obvian esta distinción oficial y suelen referirse al conjunto como el barrio de Gràcia. En él, sin embargo, suelen distinguirse tres sectores: el izquierdo, ubicado entre el barrio de Sant Gervasi y el Carrer Gran de Gràcia; el sector central, situado entre Gran de Gràcia y las calles Bailén y Escorial; y el sector derecho, que se encuentra entre estas calles y el vecino barrio del Guinardó.

La parada de metro de Fontana, puerta de acceso al corazón del barrio de Gràcia.
La parada de metro de Fontana, puerta de acceso al corazón del barrio de Gràcia. 
La Plaça de la Virreina.
La Plaça de la Virreina. 

  El sector izquierdo de Gràcia y el Carrer Gran de Gràcia

La izquierda de Gràcia es el largo margen vertical que discurre entre la Avinguda del Príncep d'Astúries y la Via Augusta, por un lado, y el Carrer Gran de Gràcia, por el otro. Se trata del sector más antiguo de la fugaz vila y combina la fisonomía propia de Gràcia con cierta influencia del vecino barrio de Sant Gervasi.

Dos de las vías más populares y concurridas de este sector son el Carrer de Carolines, donde se asienta la Casa Vicens, obra proyectada por Antoni Gaudí entre 1883 y 1888 (Dirección Carolines 18-20), y la Rambla del Prat, diminuta y agradable avenida comercial que destaca por la profusión del estilo modernista de la mayor parte de sus edificios y por los conocidos Bosque Multicines (Dirección Rambla del Prat 16-20). En la parte baja, la Riera de Sant Miquel y sus calles adyacentes —como Sèneca y Doctor Rizal— han ido acogiendo en los últimos años tiendecitas de ropa, complementos y muebles.

Pero el auténtico corazón de este sector lo constituyen la Plaça de la Llibertat y la lonja de alimentación que se asienta en ella, esto es, el célebre Mercat de la Llibertat (Dirección Plaça de la Llibertat 27). Este mercado, levantado entre 1888 y 1893, es un buen ejemplo de la arquitectura del hierro que a finales del siglo xix proliferó en Barcelona gracias a la política municipal de habilitar recintos que dieran una solución racional e higiénica a la distribución de alimentos. En horas de apertura, es un hervidero de amas de casa, jubilados, comerciantes, familias y toda la fauna que vive en el vecindario.

A la altura del mercado, Gràcia es rematada en el costado izquierdo por la Plaça de Gal·la Placídia, un espacio de transición disfrazado de plaza que da acceso al bullicio incesante de la Via Augusta y nuevamente a la tranquilidad de Sant Gervasi.

En el lado opuesto discurre el Carrer Gran de Gràcia, que constituye el gran eje mar-montaña del barrio. Su trazado comienza en la enojosa Plaça de Lesseps y muere en los Jardinets de Gràcia —oficialmente denominados Jardins de Salvador Espriu- y el Passeig de Gràcia. Además de estar muy concurrida por el tránsito de vehículos, Gran de Gràcia —calle mayor de la desaparecida villa— es una de las principales vías comerciales de Barcelona. En ella se sucede una mezcla variopinta de pequeños y medianos comercios: populares cadenas de ropa, pequeñas tiendas de diseño, numerosísimas zapaterías, todo tipo de establecimientos de barrio —panaderías, colmados, ferreterías— y, cómo no, bares y restaurantes. En la parte alta acoge la parada de metro de Fontana, el principal punto de acceso al centro de Gràcia a través del Carrer d'Astúries y un popularísimo lugar de cita para posteriores incursiones en el corazón del barrio. El Botafumeiro (Dirección Gran de Gràcia 81), uno de los restaurantes más conocidos, caros y rancios de Barcelona, se encuentra, en cambio, en la parte baja de la popular calle mayor.

  El centro de Gràcia

Entre Gran de Gràcia y las calles Bailén y Escorial se despliega el centro neurálgico de Gràcia. Astúries, Travessera de Gràcia, Torrent de l'Olla y Verdi son las arterias comerciales más destacables de una entrañable y casi inescrutable malla de callecitas —Montseny, Ros de Olano, Goya, Diluvi, Torrijos, por mencionar algunas— que abrazan a su vez las pequeñas y famosas plazas graciencas: la Plaça del Diamant, que dio título a la famosa novela de Mercè Rodoreda; la Plaça de la Virreina, con la pueblerina iglesia de Sant Joan; la Plaça del Sol, la más animada por las terrazas y los bares; la Plaça de la Revolució, donde desemboca la famosa calle Verdi; y la Plaça de Rius i Taulet, presidida por la torre del reloj y sede del consejo municipal.

En esta pequeña trama urbana es donde se concentra la curiosa mezcla de comercios y servicios que ha popularizado tanto al barrio. Por un lado, persisten las tiendas básicas más tradicionales que deben competir con los bazares de bajo coste regentados por chinos, los populares colmados dirigidos por paquistanís, las inevitables franquicias que acaparan desde el sector de la cafetería hasta el del pan, o las novísimas tiendas de ultramarinos especializadas, por ejemplo, en alimentación biológica, productos latinos o infusiones exóticas. Por otro lado, cada día son más numerosas las tiendas de ropa y complementos de diseño con sello gracienc: prendas alternativas de confección casera y un punto amateur, a menudo elaboradas por pequeños diseñadores con taller propio. Y, finalmente, en el centro de Gràcia se encuentran los bares y restaurantes que han animado y popularizado la vida nocturna del barrio no sin recibir periódicamente las protestas vecinales. Casi todas la tipologías de cocina —libanesa, siria, griega, regional, de mercado, creativa, fusión— y casi todos los estilos de bar —bodegas, de copas, clubs, musicales, asociaciones— tienen cabida en alguna de las calles de este sector.

Y es también en pleno corazón de Gràcia donde se encuentran los famosos Cines Verdi (Dirección Verdi 32, Dirección Torrijos 49), icono indiscutible del barrio que convive con otras instituciones culturales tan activas y representativas como el Teatreneu (Dirección Terol 26), el Orfeó Gracienc (Dirección Astúries 83), el Cercle Catòlic de Gràcia (Dirección Santa Magdalena 12-14) o, un poco más alejados, los Lluïsos de Gràcia (Dirección PLaça del Nord 7-10).

Pero más allá de este pequeño universo, en los márgenes del centro de Gracia desaparecen poco a poco los establecimientos más in para dar paso al barrio más residencial. El primer indicio lo constituye el Mercat de l'Abaceria Central (Dirección Travessera de Gràcia 186), otro potente foco comercial que los días de mercado recibe el hormigueo incesante de los vecinos. Y a medida que se avanza hacia los extremos, aparecen algunas placitas, calles y rincones menos conocidos pero no por ello menos agradables. Son, entre otras, la Plaça del Nord, la Plaça Rovira i Trias o la Plaça de John Lennon.

  El sector derecho de Gràcia: Camp d’en Grassot-Gràcia Nova

Con las calles Escorial y Bailen como línea de arranque, la derecha de Gràcia constituye un pequeño mundo aparte, lo suficientemente alejado del centro del barrio como para tener vida propia y lo suficientemente cercano como para compartir parte de su encanto.

Esta zona es la que corresponde a la delimitación administrativa de Camp d’en Grassot–Gràcia Nova. La parte alta se articula alrededor del Carrer de Pi i Maragall, el eje diagonal que une la antipática Plaça d'Alfons X con la agradable Plaça de Joanic. Animada por el tráfico y la actividad comercial de las calles Escorial, Sardenya, Secretari Coloma o Pi i Maragall, esta zona acoge las edificaciones más modernas de Gràcia, con bloques construidos en su mayoría entre las décadas de 1950 y 1980. El tercer mercado del barrio —el Mercat de l'Estrella (Dirección Pi i Margall 73-75), construido en 1957— se encuentra aquí.

La parte baja, en cambio, gira en torno al Passeig de Sant Joan y presenta una trama urbana propia de Eixample. En esta caso, los bloques de viviendas datan desde principios del siglo xx hasta la década de 1980. Aquí se encuentra la antigua fábrica textil de La Sedeta, hoy reconvertida gracias a la lucha vecinal en un equipamiento cívico que acoge un colegio y diversas asociaciones.

Ambas zonas configuran un espacio, en definitiva, más urbano, menos pueblerino y menos conocido que el de la izquierda y el centro de Gràcia.


[+] La lucha vecinal salvó del derribo la antigua fábrica de La Sedeta y replanteó sus usos en beneficio de los vecinos