Sagrada Familia

Sagrada Família es un barrio de clase media típica que funciona como espacio transitorio entre la zona más acomodada del Eixample central y los barrios populares de la derecha de la ciudad. Le ha dado nombre el famoso templo proyectado por Antoni Gaudí, un complejo religioso-turístico que, ubicado en el centro, ejerce además de frontera entre la parte alta y la parte baja del barrio.

Sant Antoni Maria Claret, Indústria, Còrsega, Rosselló, Provença o Mallorca son algunos de los ejes horizontales asociados a Sagrada Família. Otras de sus calles características son Nàpols, Sicília, Sardenya, Marina, Lepant, Padilla, Castillejos, Cartagena, Dos de Maig e Independència, que descienden desde la Ronda del Guinardó hasta llegar al vecino barrio del Fort Pienc. La Avinguda de Gaudí es, sin embargo, su eje más importante. Se trata de un amplio paseo que atraviesa en diagonal la parte alta del barrio y que conecta los dos grandes enclaves del sector: el templo de la Sagrada Familia y el Hospital de Sant Pau.

Como los demás barrios del Eixample, Sagrada Família se materializa en un entramado urbano cuadriculado y una equilibrada combinación de viviendas y comercios. Todas sus calles gozan de vida propia aunque aquí las tiendas de diseño y los restaurantes más modernos todavía no han hecho acto de presencia, y son las tiendas de ultramarinos de toda la vida, los bares batalleros y el pequeño comercio de barrio los responsables de activar la vida diaria.

El Hospital de Sant Pau corona la Avinguda de Gaudí, la gran arteria del barrio de la Sagrada Familia
El Hospital de Sant Pau corona la Avinguda de Gaudí, la gran arteria del barrio de la Sagrada Familia 

  El templo de la Sagrada Familia

Iniciado en 1883 y todavía inacabado, el Temple Expiatori de la Sagrada Familia (Dirección Mallorca 401) es una de las obras más conocidas del arquitecto modernista catalán Antoni Gaudí (1852-1926) y uno de los monumentos más internacionalmente conocidos de la ciudad de Barcelona. Aunque se trata de uno de los puntos turísticos más importantes de la capital catalana y es visitado a diario por miles de personas, no goza del mismo éxito entre muchos barceloneses los cuales si no critican abiertamente el templo por lo menos lo ignoran o apenas lo pisan.

Ello no significa que esta edificación no sea valorada por la ciudad sino más bien todo lo contrario: la política de recuperación y reconocimiento del conjunto de la obra de Gaudí  ha llegado a saturar a los propios barceloneses hasta el punto de ahuyentarlos de las obras gaudianas más visitadas por los turistas.

Al margen de esto, el templo es una de las obras más importantes del arquitecto catalán porque en ella experimentó con multitud de formas geométricas y aplicó gran parte de sus conocimientos e investigaciones en materia constructiva. El resultado fue una compleja estructura arquitectónica escondida bajo una gran profusión de elementos ornamentales inspirados en los más diversos estilos, desde el neogoticismo y el modernismo, hasta el cubismo y el expresionismo. El conjunto, finalmente, ha obtenido opiniones encontradas: obra maestra para muchos, gigantesco souvenir kitsch para otros tantos.

Muchos consideran que la edificación de la Sagrada Familia debería haberse detenido tras la muerte del arquitecto, en 1926, ya que Gaudí concretaba gran parte de sus proyectos en el propio proceso de construcción. La posición contraria, sin embargo, ha ganado la batalla y las obras del templo continúan en marcha todavía hoy.

  La parte alta del barrio

El templo de la Sagrada Familia constituye un ente extraño incrustado en el corazón de un barrio residencial. Cada día miles de turistas de todas las nacionalidades deambulan por sus alrededores e ignoran por completo el contexto en el que se encuentra. Así, mientras las calles colindantes a la obra de Gaudí están saturadas de turistas, tiendas de souvenirs y restaurantes claramente enfocados a los visitantes, un poco más allá el paisaje urbano cambia radicalmente para convertirse en un agradable barrio residencial.

La parte alta de este barrio se despliega por encima del templo y se articula alrededor de la Avinguda de Gaudí, esto es, la rambla central del barrio. Bares con terraza y todo tipo de comercios dinamizan la vida de este agradable y concurrido  paseo peatonal que desemboca en otro de los hitos del modernismo catalán: el Hospital de Sant Pau (Dirección Sant Antoni Maria Claret 169-171), uno de los centros sanitarios más importantes de la ciudad. Fue proyectado en 1901 por Lluís Domènech i Montaner y oficialmente pertenece al barrio colindante del Guinardó (ver Horta-Guinardó > Guinardó).

La sede histórica de la empresa cervezera Damm (Dirección Rosselló 515) se encuentra también en esta parte del barrio. Desde hace unos años la compañía aprovecha las fiestas de la ciudad para organizar conciertos en el cruce de calles que queda enfrente de la fábrica. Desde entonces miles de barceloneses han visitado el escenario fabril original de una de las marcas de cerveza clásicas de la ciudad.

Justo a la altura de la Sagrada Familia, entre las calles Provença, Padilla, Mallorca y Lepant, una misma manzana reúne el mercado municipal del barrio (Dirección Padilla 255), el centro cívico (Dirección Provença 480) y la biblioteca municipal (Dirección Provença 480). Lejos del encanto característico de las lonjas tradicionales barcelonesas, el Mercat de la Sagrada Família es de construcción reciente y más bien se asemeja a unas galerías comerciales. A pesar de ello, es un espacio concurrido al igual que los dos centros culturales con los que comparte manzana.

  La parte baja del barrio

Desde la calle Mallorca desciende la parte baja del barrio que,  sin ninguna arteria equiparable a la Avinguda de Gaudí, presenta la trama urbana típica de Cerdà. La excepción la constituye la pequeña calle dels Enamorats que, casi al llegar a la Plaça de les Glòries, rompe la monotonía de la red viaria al cruzarla en diagonal.

En este convencional entramado destaca la antigua fábrica de cosméticos Myrurgia (Dirección Mallorca 351), hoy perteneciente a la colosal multinacional Puig. El edificio, proyectado entre 1928 y 1930 por Antoni Puig i Gairalt, es uno de los pocos ejemplos arquitectónicos que la ciudad condal tiene del estilo art-déco.

Y cerca de la Plaça de les Glòries aparecen las galerías comerciales Encants Nous (Dirección Dos de Maig 225-225), versión cubierta, artificial y decadente de los legendarios Encants Vells o Fira de Bellcaire (Dirección Dos de Maig 186, Dirección Plaça de les Glòries Catalanes 8), esto es, el mercadillo al aire libre más importante de la ciudad (ver Sant Martí > Clot).