En el año 1715, tras el fin de la Guerra de Sucesión y la victoria del monarca absolutista Felipe V sobre los catalanes, el rey ordenó construir una ciudadela militar sobre parte del barrio de la Ribera. Los propietarios de las casas afectadas fueron obligados a destruirlas ellos mismos sin indemnización alguna por la expropiación. Casi cuarenta años más tarde, en 1753, el marqués de la Mina, en aquellos momentos capitán general de Cataluña, promovió la construcción de una urbanización residencial que compensara la demolición del sector más popular del barrio de la Ribera. De esta forma, sobre los terrenos de jurisdicción militar situados en el espigón del puerto, fuera de las murallas de la ciudad, se edificó el nuevo barrio de la Barceloneta.